sábado, diciembre 01, 2007

Mostrar lo propio y conocer lo ajeno


Mostrar lo propio y conocer lo ajeno
“Me parezco al que llevaba el ladrillo consigo
para mostrar al mundo cómo era su casa”.

Bertolt Brecht






Por Normando Gil


Por algún motivo relacionado con la propia naturaleza del hombre, existe una necesidad de mostrar lo propio y de conocer lo ajeno, y de convertir lo propio y lo ajeno en algo común. Una necesidad de compartir lo que nos enamora y lo que nos entristece, lo que nos asusta y lo que nos da esperanza. Una necesidad de compartir lo vivido, y de aprender de lo vivido por otros.



Cada manifestación cultural lleva este sentido en su origen, más allá de la forma que adopte según el espacio y el tiempo en que se desarrolle. En un principio habrán sido las señas, tal vez sólo gestos, que derivaron en pinturas, sonidos y palabras. Después el desarrollo de lenguajes y técnicas de expresión. Las distintas formas del arte y la comunicación.



Podemos pensar en oídos cautivados por los labios que llevaban las historias junto al fuego, podemos pensar el los rituales que dieron origen al teatro. Espacios comunes para plasmar ideas y sensaciones, que con el tiempo fueron ampliando sus canales y modificando sus formas para llegar a otros. Desde el canto viajero de los juglares y las hojas entintadas de palabras, pasando por las luces y las voces del cine, la radio y la televisión, hasta los mensajes hipertextuales y multimediales de la Internet, hay una misma necesidad de proyección y de encuentro que permanece.



Cada vez que un periodista toma la palabra para abordar un tema, está participando del mismo antiguo ritual. Más allá de los muchos malos ejemplos, la esencia sigue siendo la misma. Un intento de achicar distancias acercando palabras. Un intento de tomar la realidad en pequeñas porciones y compartirla para entender, no para explicar.



Puede parecer un gesto insuficiente para tan gran tarea, pero es el gesto posible. Tal vez esta sea la justa dimensión de lo que puede hacer un periodista en el intento de contar lo que nos pasa. Mostrar sólo un ladrillo, una pequeña realidad que encontrará su sentido sólo junto a otras miles que forman la casa que habitamos. Un ladrillo sin el cual las otras voces-ladrillos no podrían mostrar la casa
completa.
http://normandogil.spaces.live.com/blog/cns!B3771C074A060D9E!292.entry

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Es un honor ocupar un lugar en tu espacio. Gracias.

exabish dijo...

UN HONOR.. LOS BUENOS ESCRITORES