Cuando pequeña me sentaba a esperar en la puerta de aquella añosa casa del barrio Antofagasta., en la población Arauco.
Yo , de 4 años.. Abría mis ojos al mundo y ensimismada.. Pensaba que los otros eran gigantes y yo , una espectadora de un cuento de hadas..
Era la única casa que me gustaba de ahí. Porque si bien , no era muy bonita por fuera.. Yo sabia el secreto oculto que adentro sucedía, noche tras noche.
Dentro.. La luz.. y la música…
Y las rizas..
En un tiempo en que las risas eran escasas. Porque el silencio era una forma de preservar la vida en pos de los ideales.
Igual yo no entendía mucho .ni de igualdad ni derechos.. Solo sabia que éramos pobres.. Aunque no entendía mucho que significaba eso, tampoco.
Sabia que cada cierto tiempo venia el alcalde Bombal , y hacia unas reuniones en la sede vecinal …y que yo escuchaba cuando decía que estaba con la libertad y la igualdad, aunque no entendía porque la gigante que lo acompañaba, le daba como susto, nosotros..
¿Quizás porque éramos pobres y eso podía ser contagioso?
Aunque a mí, realmente me daba igual…porque la gigante que acompañaba al alcalde no era tan bonita como las gigantes que si entraban a la casa añosa de luz, la casa del Paco. Como yo, cada vez que podía me escapaba para ir hasta allá, la señora Miriam le decía a mi mama que esa casa era una casa de remolienda y que no debía dejarme estar ahí, mi mama le discutía que Paco era artista y que ese era su trabajo.
Yo , recuerdo que los niños decían que era raro que un hombre se llamara Paco.. Porque los pacos se llevaban a la gente y si me quedaba mucho tiempo mirando afuera, me podían llevar y desaparecer como varios que desaparecían en la población.
Yo, no les creía, porque nunca le tuve miedo.. Solo ternuras.
A veces , lo escuchaba desde afuera contar..”Un, dos ,tres”…y, curiosa, me ponía en la punta de los pies a mirar por la ventana, a ver si veía quien le enseñaba a contar..¿Seria a las gigantes? Mas, era extraño, porque hasta yo sabia contar y, además, en ingles y solo tenia 4 años.. Quizás yo podía enseñarles también., pensaba.
Así aprenderían mas rápido, porque eran varias y se le haría difícil enseñarles a todas a la vez y pensaba que Paco no podía hacerlo solo. Porque el “uno , dos , tres” era de toda la tarde y hasta la noche.. Antes del toque de queda, incluso.
Con el tiempo, el Paco me dejaba entrar a su casa y veía a las gigantes sacarse la ropa para ponerse ropa de colores..Brillantes. y plumas.. Muchas plumas..
En el living, corrían los sillones y las situaba en fila.. y “ el uno , dos , tres”se convertía en una coreografía de cisnes..Danzantes..
Aun recuerdos mis ojos ensimismados en el brillo de los zapatos de lentejuelas doradas y el reflejo del piso..
A veces, me daba por imitarlas y , riendo, a ratos , me ponía algún zapato brillante y bailaba. Y parecía que lo hacia bien , porque si bien , mi vestido no era brillante ,las gigantes me miraban riéndose, cómplicemente y me enseñaban posturas..Que yo reproducía, exageradamente.
Recuerdo una tarde, en que llego una gigante, con sus zapatos de tacos dorados y un abrigo de piel de conejo gris.. y me miro.. Sonriendo..
Yo nunca había visto a una gigante mas linda.. Tenia la boca pintada con rouge rojo y el pelo rubio largo y unos ojos intensos, tan lumínicos, como los de la Sarita Montiel y sonreía..Mientras me preguntaba por Paco..y me regalaba una moneda grande de 1 peso.
Paco me dijo, solamente ,que se llamaba Candy..y yo le dije su nombre era chistoso porque se llamaba como los candys que me compre con la moneda que me regalo y
Él me dijo que las dos éramos las de nombres raros ya que yo tenía el nombre de un gorrión de París que Candy escuchaba, en las mañanas, siempre.
Yo imaginaba a un pájaro cantándole en la ventana.. Con una placa que decía.: Edith.
En el vuelo del vivir, los cambios en mi vida fueron inevitables…
Mi familia se fue de allí.. pero siempre quedaron dentro..De mi esos mágicos recuerdos de niña, en la piel del alma llevo tatuados el nombre de uno de los mejores artistas de Chile y su Candy..
Y a, veces, en soledad, recordando su sonrisa, y mirándome al espejo, hago una que otra coreografía,libre..
Pensando en él..
Y lo imagino, en el “un , dos, tres” enseñándole a bailar a las nubes..
Y Candy.. a su lado, escuchando a los gorriones..
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