viernes, mayo 26, 2017

La importancia de secarse las cerillas

El sábado le contaba a una profe respecto a los "cambios" de este año y si bien, me sentí plenamente identificada con su historia, decidí no victimizar la situación.A mi juicio, la autocompasión y la victimización están dividas por una suave línea.
Ha sido difícil...a veces, la imagen mía tratando de no salir de la cama, gritando angustiada y totalmente medicada, me produce una sensación de vulnerabilidad abismal.Imaginarme ,en aquella enajenación... en aquella falta de amor propio.
Como dice Nietzsche " cuando uno mira el abismo, también mira dentro de ti".
A veces, me duele recordar a mi padre muriendo de pena y el hecho de no poder hacer nada.
Aun recuerdo sus palabras la ultima vez que nos vimos y su sonrisa. Aun recuerdo su ternura, al decirle a mi madre, que yo seria ingeniera y sentir, que a pesar de todos sus errores , me había entregado sus últimos momentos.Aun recuerdo con Horror, escuchar a mis tíos la historia completa de abandono y dolor, que vivió.
Por mi parte, la palabra perdón, no existía, solo compasión.

Luego, mi maldito asalto y ver a mi hijo sangrando, con el riesgo de morir. La depresion, los ataques de pánico y de angustia.
Aun me cuesta recordar aquellas imágenes, de dolor y miedo.
Y luego, Pablo y el enorme dolor...La indolencia, el abandono, los golpes... la rabia.La completa desilusión de la persona que alguna vez ame incondicionalmente.
Aun recuerdo aquella noche, en que yo lloraba profundamente, donde no sabia que hacer... ni como parar... y él , con la frialdad absoluta planeaba la ultima puñalada, la certera. Recuerdo , aquella vez , que con una sádica emoción me decía que " ni yo entendía el enorme dolor que me había causado".
La manipulación, Yo llorando, con angustia. Siempre me recuerdo con angustia.
Recuerdo la noche, bebiendo alcohol, perdiendo el control, con ganas de morir.
Recuerdo, cuando las canciones perdieron sentido, cuando toda indolencia fue suficiente para matarme. Cuando el abuso emocional tomo forma de daga . Cuando comencé a odiar la vida y mi sonrisa se borro.Cuando deje de soñar.
A veces, me pregunto, cual fue la razón extraña que soporte tanto. Que mecanismo de mi resilencia y de mi espíritu se quebrantaron, para olvidarme quien era yo, cuales eran mis sueños y sobretodo mi valor individual.
Hoy, que de a poco me recupero. Lo que cuesta es tenerse paciencia y entender que los mecanismos actuales no son los mismos que antes y que pase lo que pase, cada comienzo es una nueva forma de enfrentarse, de vivirse... de conocerse.A veces, me molesto por no ser quien era antes, ni tener las mismas ganas de enfrentarme a la adversidad, pero se que pasará. Mis cerillas se van secando.

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