sábado, febrero 16, 2019

Volver otra vez, después de la guerra.O la masculinidad como señal de paz.



Llevo un tiempo tratando de cerrar heridas y creo que lo estoy logrando.
Ya no duele el discurso  de arrepentimiento  psicópata de Andrés , diciéndome en una crisis, que  ni yo sabia el daño que me había hecho ni tenia conciencia de él, relegandome al lugar de victima con un aire de superflua madurez.
Ya no existe ese ese sentimiento de  invalidez emocional, porque siento que por fin encontré paz.
Es bueno saber que no existe siempre gente así, sino que existe gente que lucha con sus limites para poder modelar la piedra que se es y llegar a ser un diamante.
Perdonar, pero sin olvidarse  ha sido la consigna estos años.
Primero, con el silencio extenso...
Segundo, con el aceptar que la gente que te ama , te cuida y te protege, aun cuando pase el tiempo...
Tercero, tomar distancias para siempre y asumir el duelo de algo que nunca  fue, que no fue real.
Y descubrir que es lo real...
Lo real , es lo que permanece... a pesar de todo...
Como cuando , por ejemplo, mire a Francisco que me miraba riéndose, algo ebrio en la silla y sentí su amor en la mirada, cuando Mauricio le contaba de mi ultima etapa de  los exámenes, que nos encargo y mi  cerro de planos , leyendo y rayados en etapa zombie , parar a no fallar.
O es también, cuando estaba cansada, stressada y enferma  y me llamo desde  Ipanema, para regalarme la playa y la alegría de la gente, a través de Whassap y me prometió que estaríamos ahí.
El amor de la gente que nos ama  y que nos hace crecer, que entiende que somos frágiles y sobretodo, que siempre esta ahí...
Creo que he logrado por fin , volver a  equilibrar aquella masculinidad que con la que habito..
equilibrando mis esencia femenina










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