Sus abrazos dulces fuertes y apretados,me atraían hacia él. Yo dulce, risueña , tranquila y huracan dentro.
No se si fue un sueño.
Miro hacia atrás y todo me parece sagrado.
Hemos crecido y nos hemos querido a nuestra manera.
Los crecimientos ,las promesas,las tristezas..la vida misma.
Los vuelos,el centrarse, volver construir...nos.
La fragilidad.
Se que me costaba sostenerle la mirada.
Y recordé aquel mundo interior que construí como una Red,desnudando el alma,con una fuerza que me brotaba dentro.
Hoy había calma, risas y ternura.
No llore...porque aún cuando siempre soñé que la carga emocional de nuestro encuentro sería inmensa, quería sentirlo y escucharlo varias veces entre silencios y risas.
Y fui feliz ..
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