Cuando llego a casa,venia en un camión blanco con unas cajas trasparentes llenas de artefactos pequeños, papeles que solo el entendía, embalados con cinta roja,amarilla y azul. 2 teléfonos públicos de CTC , una reproducción de un cuadro de Marilyn Monroe de Warljol que vi alguna vez en el museo de la moneda, hace años y el alma rota.
Y yo que me enamoro rápido de los "pajaritos de plumas rotas" sentí las ganas de cuidarlo, aunque debí cuidarme yo primero. Aun así agradezco el arañazo que me dejo en el corazón, porque me hizo recordarme un rato, que sigo viva y no soy un zombie todavía.
La ternura de su cojan de smail( aunque era su tuto), su cuadro de la belleza de Da vinci que engalana mi living y la ternura que ocultaba bajo los lentes a medio romper terminaron por , hacerme dejar un poco mis temores internos de que la decisión podría ser la correcta o no
Al fin y al cabo, solo seria unas semanas y seria extraño tener que vivir con otro hombre otra vez, después de Andres, aun cuando la situación era distinta.
Fue genial aquel karaoke improvisado que nos tuvo una noche cantando las canciones de amaral y beto cuevas en el living, las conversaciones a medio pasillo, los almuerzos compartidos.(Recordé con el que se cocinar bien, excepto arroz).
Me sentí los primeros días acompañada, pero eramos tan distintos, tanto que ni aquellas noches de locura podían con todo.
Él trataba de volver a validarse en la vida, ya que la caída había sido fuerte y yo? Yo solo me sostenía en un pie y me costaba apoyarlo.
No quiero recordar lo malo, las peleas , los disgustos, la no comunicación, el darme cuenta que no podría sostenerme jamás en caso de caer...y aquella última mirada , por nuestra última discusión, mezcla de rabia y dolor.
El 18 se fue de casa , dejando impregnado en la habitación su olor característico. En la pieza solo dejo aquella polera de su anterior hogar, que lo aprisionaba cerrando ,tal vez un ciclo?.
Yo era solo su lugar de paso...
Recorde que me señalo que al irse de un lugar como mason y cierre hacia un ritual,lo imagine realizandolo y me puse a llorar porque ya lo extrañaba.
Yo esa noche dormí abrazando aquella sabana que en las noches le acuno con su olor característico ,como mi propio ritual amoroso de recordar con cariño.
Y decidí, desde ahí en silencio recordar que querer a alguien es dejar irse.
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